Obelisco - Cultura Alternativa del Fútbol - Deportivo Cali

miércoles, diciembre 10, 2008

Robo sistemático (y Martínez tira la toalla)

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Puede que suene a malos perdedores. No importa, hay que decirlo. Al Cali lo robaron sistemáticamente en el cuadrangular final B de la Copa Mustang II/2008. El equipo no tenía ropa para ser campeón, nadie lo duda, pero lo ocurrido no tiene presentación.

Que al Cali lo roben los árbitros es algo de todos los años. Nadie se sorprende cuando aparecen ciertos personajes y el resultado termina siendo adverso. Ahora la situación es peor que antes, el Club no infunde respeto y cualquiera acomoda a su equipo preferido a expensas del Verdiblanco.

El origen de este problema data de hace unos 30 años. La agudización de la enfermedad se produce en un momento puntual. El llamado Exclásico de Locos, una payasada fomentada por el alcalde de la ciudad después de que una horda de delincuentes destruyera propiedad pública y privada por doquier, básicamente acabó con cualquier poder político de los dirigentes del Club. Después de eso, los árbitros, prensa y políticos de turno vieron a quién se la podián montar.

El resultado es el arbitraje en el cuadrangular. Óscar Julián Ruiz y la expulsión de Juan Guillermo Domínguez por una supuesta simulación fuera del área con previa amarilla inmerecida en el primer tiempo. El penalti que pita Wilmar Roldán a favor del Pereira cuando el Cali estaba para más. Machado, de lo menos malo del torneo hasta hoy, deja de sancionar dos penaltis clarísimos en contra de Carrillo y sí pita uno inexistente contra Parra. El central manejó el partido a su antojo, con amarillas para todo el mundo. Le faltaron Rodrigo Otoya, Aurelio Grimberg, el conductor del bus del equipo y el que cuida la sede. De resto todos salieron amonestados.

Carlos Antonio Vélez como para variar, se hace el ciego ante las jugadas que hasta su propio productor ve. Es evidente que el rating mata todo y RCN necesita más televidentes en la final. Desde hace un tiempo ya viene promocionando la final con la Delincuencia. Hubiera preferido a su Atlético Nacional en vez del DIM, pero la payasada de Santa y Aristizábal no daba para tanto.

Es cierto que un equipo grande como el Cali tiene que sobreponerse a los arbitrajes. El asunto es que tanto atropello lo ha minado profundamente. El daño que la prensa y las mafias del fútbol le hicieron al Superdépor lo está consumiendo poco a poco y nada se está haciendo al respecto.

La Junta Directiva en cabeza del Presidente Rodrigo Otoya está llena de gente eminente y honesta. Unos caballeros sin tacha que encajarían perfectamente en ámbitos acordes, como la Football Association. Lamentablemente esto es Colombia y la entidad que rige el fútbol profesional se llama la DIMAYOR que está llena de personajes que no realizan una labor acorde con una responsabilidad tan grande. El Deportivo Cali necesita gente mucho más viva, que pelee por el equipo, que siente precedentes, que tenga la capacidad para manejar al enemigo mediático. La lucha no se puede dar con guante blanco, la guerra por revivir al Cali tiene que ser frontal.

Del fútbol poco se puede hablar. El Deportivo Cali jugó un partido medianamente bueno contra la Delincuencia, que pudo ser empate o victoria verdiblanca de no ser por la mano negra de Ímer Machado. Ricardo Martínez habló duro antes del partido: no quiería seguir como técnico del Cali. Ése fue el mensaje que envió alineando a Jaír Benítez, Diego Valdés y Freddy Hurtado. Al Profesor Martínez, trabajador incansable y honesto en el Deportivo Cali, le deseamos mucha suerte desde la Cultura Alternativa, lo apoyamos hasta que él se dió por vencido. Es un hombre que merece todo nuestro respeto por lo que le ha dado a la institución en casi 20 años de servicio y debe ser reconocido por eso. Le queda un partido antes de su despedida que deberá al menos empatar para no irse en blanco.

Los cambios llegarán. El próximo torneo seguramente tendrá otro técnico, el plantel cambiará nuevamente y ojalá una Junta Directiva que haga respetar el nombre y la historia del equipo. Lo mínimo que se necesita en materia de jugadores es un arquero, un lateral zurdo, un volante de primera línea y uno ofensivo. Los que se queden deben ser sometidos a las pruebas psicológicas necesarias para determinar su liderazgo, espíritu y actitud. Los perdedores, sindicalistas, vagos y mercenarios tienen que salir del Cali por muy buenos jugadores que sean. Elementos con ciclos cumplidos como Jaír Benítez, Juan Pablo Ramírez, Sergio Herrera, Járol Herrera, Diego Valdés deben buscar otros rumbos.

Así termina un año aciago en el único grande del Valle del Cauca. Un nuevo técnico, de la entraña del equipo, sin el apoyo de la hinchada, sucumbió ante la adversidad. En cuanto a técnicos todo se ha intentado; jugadores buenos, regulares y malos han pasado por el equipo sin suerte; ni la Junta anterior ni esta han podido consolidar a un equipo ganador. El diagnóstico que la Cultura Alternativa está pidiendo desde hace casi dos años no se ha realizado. Las respuestas al problema no van a ser fáciles de encontrar, y mucho menos si los encargados de buscarlas, no están interesados en oirlas.

Temas propuestos

1. ¿Qué hay que hacer para salvar al Cali?

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