Obelisco - Cultura Alternativa del Fútbol - Deportivo Cali

domingo, septiembre 16, 2007

Vergüenza (Puesto 16)

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"El Am...ca se desmarcó de la paternidad del Deportivo Cali de dos años en los clásicos vallecaucanos, al ganarle al cuadro ‘azucarero’ por marcador de 1-0 (...)". Así arranca el artículo publicado por el periódico El País que resume el último encuentro entre verdiblancos y rojos. Los corporativos celebraron la victoria el día de ayer como si hubieran logrado el título del Mundial de Clubes. Hubo aplausos, abrazos, lágrimas de felicidad. El significado de la victoria frente al azucarero es el todo para la Corporación. El carro de bomberos por fin pudo salir de San Bosco después de casi 2 años y medio de espera y éso que ni siquiera están clasificados a las semifinales.

Para el hincha caleño perder con los rojos tiene sólo una perspectiva negativa. La depresión que produce la derrota contra la institución que representa lo más deshonesto del fútbol colombiano es
profunda. La herida en la moral de los ciudadanos de bien de la Sultana del Valle no sanará fácil. Todavía más cuando día tras día se despejan las sospechas de trampa en las que incurrió la Corporación durante sus años de "gloria" y que sus hinchas con un atrevimiento inverosímil niegan tajantemente. Primero fue la revista Semana con las denuncias sobre infiltración de paramilitarismo, que harían parte de la actualidad del equipo rojo. Ahora el es periódico El Tiempo que publica un resumen sobre el nuevo libro de uno de los protagonistas en la historia del tráfico de drogas, el hijo de Gilberto Rodríguez, donde cuenta sus anécdotas con el "juguete" de Miguel.

Afortunadamente, para los golpeados ciudadanos de bien de Santiago de Cali, existe el Deportivo Cali, que tiene su honor inmaculado.

El local fue el Superdépor. Néstor Otero salió con una alineación renovada. Había rumores de indisciplina en el plantel. Como cosa particular, aquellos personajes que estaban involucrados en esos rumores no saltaron como titulares en el Pascual Guerrero. Otra sorpresa fue la capitanía de Diego Valdés.

En los minutos iniciales el Cali dominó el partido, cambiando de frente constantemente. Palacio, Frangipane y Cornejo tuvieron corriendo a la defensa roja, con sus centros al juvenil Córdoba que desbordaba pero no alcanzaba a tener la profundidad necesaria. Diego Valdés tuvo la primera oportunidad del partido en un tiro libre rastrero que Dudamel sacá con gran habilidad. El Cali era sólido en materia táctica y la Corporación poco llegó. Fue después, cuando Rojas se dió cuenta de la libertad que Frangipane y Caicedo le daban. Pronto, se empezó a desplazar por su banda y a organizar el pobrísimo ataque rojo. Llega la primera jugada, en un desorden en defensa, el venezolano queda de frente al arco sin marca que para fortuna del Glorioso, pega en el palo. El Cali sigue con un dominio maturanesco del partido, y en su mejor momento, la Corporación con su jugador Paulo César Arango se quita la marca de Cornejo en el medio campo, Valdés llega tarde, el rojo tira al arco y mete un gol de carambola. Córdoba no tenía nada que hacer, el balón se había desviado en la espalda de Zapata. Ganaba la Corporación. El grande vallecaucano seguía buscando el gol del empate pero era imposible porque no había circuito de juego. No lo ha habido desde hace rato.

En el segundo tiempo, Otero le apuesta a un juego más ofensivo y deja espacios atrás. El equipo se torna largo, y Rojas y los volantes centrales de la Corporación tienen más espacio para jugar. En un cambio desacertado, sale el canterano Córdoba por Milton Rodríguez. El único que le ponía vertigo se iba para las duchas. El ataque del Cali perdió más todavía cuando Umaña le puso doblajes a Cornejo, le dió orden a Armero para que saliera, y cuando Frangipane no pudo ante el rápido retorno corporativo. Salió el 10 y entró Sebastián Hernández que no muestra mayor cosa tampoco. Montero tiene que retroceder y se ubica en la zona derecha de volantes, con algunas jugadas importantes. La Corporación que tiene mucha hambre (de triunfo y de la otra también) empieza a atacar la espalda de los laterales. En una jugada de claro fuera de lugar, llega Iván Vélez por la derecha y es derribado fuera del área por Óscar Córdoba, un patada descalificadora que pudo ameritar roja. También hubo otras que Córdoba resolvió con suficiencia. Después de eso, la Corporación fue fiel a su historia y empezó a hacer su "show", con jugadores tirándose al piso por faltas inexistentes, o al menos normales. La más escandalosa fue la de Rojas. El árbitro no les comió de cuento.

La tragedia no se hizo esperar: la lesión de Valdés. El canterano había tenido un partido aceptable y estaba corriendo todo lo que Caicedo no. Al parecer es la rodilla nuevamente. Ojalá que sea un simple esguince. Lo seguro es que mínimo estará un par de semanas por fuera. Entra Johny Vásquez a suplirlo, pero el hueco estaba por el otro lado.

El Cali tuvo para empatar con un tiro de media distancia de Frangipane que González saca de la raya, y un remate de Palacio en el área que desvía inesperadamente. En Junior hubiera sido gol.

El partido se pierde, la paternidad histórica continúa.

Funcionamiento

En defensa, Córdoba estuvo bien, no tiene culpa en el gol, la cancha estaba difícil por la lluvia que cayó durante el partido. Los movimientos de la línea de 4 no fueron rápidos, y hubo demasiada desconcentración. La Corporación no tiene un ataque peligroso, "Café" Mendoza y Luis Tejada no alcanzan a ser ni regulares, pero aun así, inquietaron en algo.

En el medio el filtro estuvo fatal. Valdés no puede con todo. Caicedo cumplió al principio, pero después no leyó el partido y el único jugador importante de la Corporación le hizo fiesta por su lado. Frangipane poco colaboró en marca y Cornejo también y perdieron demasiados balones.

La ofensiva estuvo bien en los primeros minutos. Falta muchísima profundidad. El Cali no termina las jugadas, siempre se precipita, no busca el espacio para el pase, no pisa el área, no se busca la línea final para el centro al área, y cuando lo hace no llegan suficientes jugadores para el cabezazo. Lo más importante fue la inclusión del juvenil Córdoba que tenía loco a Armero.

En general, en el Cali son 11 individuos en la cancha con ninguna conexión en absoluto. No existe colaboración entre las partes. Es muy fácil presionar al Cali porque nadie se acerca a oxigenar a un jugador en problemas. Poco solidario el Superdépor.

Uno a uno

Córdoba: Bien. Hubo muchos saques frontales que la Corporación tomaba con relativa facilidad. Se salvó de la roja por una falta sobre Iván Vélez. Había fuera de lugar previo. (3)

Palacio: Desconocido, ni en ataque ni en defensa. No tiene retorno, pierde las marcas y es desordenado. (2)

Briceño: Estuvo lento también, es un líder negativo en la cancha, regaña mucho. (3)

Zapata: No tiene buen nivel. No tuvo la rapidez que se le conoció en la Copa Panamericana. Sus relevos en los laterales no fueron afortunados. (3)

Domínguez: En defensa estuvo bien los primeros minutos. No tuvo salida por su banda. Intentó por el medio en el mejor momento del Cali, pero perdió balones que la Corporación aprovechó en el contraataque. (2)

Valdés: En lo suyo, quitó más balones sin falta y fue líder en el mediocampo. Inquietó con sus tiros libres. Se lesionó y es muy preocupante. (3)

Caicedo: Estuvo enchufado hasta cuando Rojas entendió lo que tenía que hacer para superarlo. Después fue un mar de nervios y un hueco permanente. No se debe insistir más con este jugador. (1)

Frangipane: Necesita espacio y colaboración para ser efectivo, hizo algunos pases y cambios de frente importantes, pero la marca asfixiante de la Corpo lo borró. Fue sustituido. (2)

Cornejo: También realizó buenos cambios de frente. Intentó encarar pero perdió casi todas las veces. Se diluyó en el segundo tiempo ante el doblaje corporativo. (2)

Montero: Es el jugador desaprovechado en el Cali. Lo tiran a matarse contra los centrales con tiros frontales. Tampoco tuvo un mano a mano este partido. Mejoró en el segundo tiempo cuando bajó a volantear. (3)

Córdoba: La figura del Cali. Jugador con picardía, desborde y velocidad. Le falta finalizar, pero aún está joven y puede aprender muchas cosas. Está muy bien fundamentado, contrala los balones cruzados con facilidad. Tenía loco a Armero. Cuando salió el Cali perdió el partido. (4)

... los cambios ...

Milton: Luchó, intentó pero los balones ya no le llegaban. No tuvo ninguna clara. (3)

Hernández: Unas pinceladas por aquí y por allá, pero no tiene el liderazgo para echarse el equipo al hombro en momentos difíciles. (2)

Vásquez: Jugó poco tiempo. Entró por Valdés. (SC)

... el dt ...

Se nota que Otero está trabajando. Los cambios de frente son una novedad en el Cali. También refrescó la nómina, no se sabrá nunca si por los rumores de indisciplina o por razones tácticas. Benítez venía mejorando su nivel y no había explicación para el cambio por Domínguez.

La planificación del partido estuvo terrible. La Corporación tiene un solo jugador importante, uno solo, ése equipo no tiene más; y puso al jugador de peor nivel por su lado. El partido practicamente se pierde por ese único motivo.

Las sustituciones que realizó fueron muy tímidas, ni arriesgó ni solucionó los problemas. No se dió cuenta del problema Caicedo - Rojas. Umaña le dió una clase de táctica que no se le puede olvidar. (2)

... arbitraje ...

Tuvo una actuación normal. En la jugada de Córdoba debió expulsarlo, pero primero debió sancionar el fuera de lugar de Vélez. No comió cuento de Mendoza, simulando un penalti, y de un clavado de talla olímpica de Rojas por la izquierda.

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Se está hablando de matemáticas y eso de por sí ya es malo. El trabajo de Otero se está viendo, pero la selección de jugadores y la lectura de los partidos empañan todo lo que hace durante la semana. Perder contra la Corporación es vergonzoso y el hincha no perdona este tipo de derrotas. Otero está practicamente marcado ya.

La situación de la Junta Directiva es crítica. Ni títulos, ni juego de conjunto, el proceso al que le apuntaron no funcionó y se pierde nuevamente la oportunidad de la Copa Libertadores. Tienen que empezar a pensar en un nuevo plan estratégico, un diagnóstico interno y unas explicaciones claras a la hinchada. Aquí tienen que dar la cara porque han sido los responsables los últimos dos años.

Habría que pensar en una fuente de asesoría nueva y fresca para las contrataciones internacionales, invertir un buen dinero en un técnico a la altura del Cali que se la juegue con los canteranos (los que han sacado la cara en las últimas fechas, incluido Pardo que marcó hoy para el Huila de Álvarez) y que convenza a la hinchada. Lo más importante es verificar qué es lo que está pasando al interior del equipo. Definitivamente hay algo oscuro, un cáncer que no permite que el equipo despegue. Los esfuerzos deben concentrarse en encontrar ese lunar y seguramente no se encontrará en los jugadores o cuerpo técnico, porque muchos han pasado y el problema sigue ahí.

Lo que se viene no es bueno. Prensa corporativa al 100, bajas taquillas, hinchas desilusionados, jugadores desmotivados. De lo que haga la Junta en éste momento crítico dependen muchas cosas en el Cali. Hay que seguir trabajando, tener la humildad para reconocer lo que se hizo y está haciendo mal y corregir muy rápido.

La Junta no puede bajar los brazos y tiene que dar la cara. Los hinchas exigen explicaciones convincentes.

Esta derrota tiene que tener dolientes.

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El tema humildad, prepotencia, etc. se está volviendo cansón y es deber del administrador explicar ciertas situaciones.

La primera es que el término exclásico no se acuñó en la Cultura Alternativa. Fue el señor Palomo, ex-blogger corporativo quien escribió alguna vez que el clásico ya no era con el Cali sino con otro equipo. Eran épocas en las que Gareca tenía motivado al equipo rojo (ya nos podemos imaginar con qué), y había ganado dos exclásicos por allá hace como dos años y medio. Varios de los hinchas del Cali estuvimos de acuerdo con ese enunciado, el Cali ya no se juega un clásico con la Corporación sino contra otros más poderosos en el rentado, y por eso el término exclásico. Además de la connotación, ganarle a la Corporación no significa mucho para un porcentaje importante de la hinchada, es una situación totalmente normal, nadie va a sacar el carro de bomberos. Perder con ella es como perder con Sábados Felices y ahí el problema grave.

La prepotencia y la falta de humildad del hincha supuestamente es lo que tiene mal al Cali. No se entiende como salir a decir que el Cali es un equipo con todas las comodidades, poderoso administrativamente, con una hinchada que sabe de fútbol, con grandeza, varios títulos, honestidad a toda prueba, conocido internacionalmente sea malo para el equipo. Decir que el Cali tiene que ganarle a un equipo que juega peor (ahora ya no quedan muchos) y que no tiene una nómina con las figuras del Cali (porque jugadores buenos en el Cali sí hay) es un pecado. No. En la cancha son 11 contra 11, pero unos 11 valen más porque tienen mejores condiciones futbolísticas. Si fueran 11 contra 11 en la cancha sin ninguna diferencia, todos los equipos tendrían las mismas estrellas, todos los partidos terminarían empatados o no existirían los equipos grandes; y la realidad es que sí existen y sí ganan porque tienen nóminas superiores. Algunas veces los equipos con mejor plantel pierden y empatan contra otros de menor valía, eso está dentro de las posibilidades, pero definitivamente es anormal y suenan alarmas. Si un equipo grande de cualquier país, con una nómina competitiva, está en el puesto en el que se encuentra el Cali, sería crítico. Otra cosa bien diferente es subestimar al rival, cosa que en este espacio rara vez se ve.

Y si el cuento pasa por lo que van a decir cuando lleguen al trabajo, o a la casa del tío que es hincha del vecino de patio, pues el tema es mejor dejarlo ahí porque esas son situaciones y miedos personales que los tiene que afrontar cada uno como mejor le convenga y no le atañen a la Cultura Alternativa. Si pasa porque los hinchas de los otros equipos no van a querer a equipo e hinchada, pues ni modo, porque igual ellos ni compran acciones, ni le aportan al equipo; también, si el Cali empieza a triunfar con la coyuntura actual del fútbol y su periodismo saldrán los mismos envidiosos de siempre a generar mal ambiente. Lo mismo da entonces. Lo que sí se siente en el país es que a los demás hinchas no les cae mal que el Cali sea campeón (excepto los corporativos), porque el Cali es un equipo ante todo honesto, y éso casi no se ve en Colombia.

El Cali tiene demasiadas cosas buenas. Significa mucho de lo positivo del Valle del Cauca. No existe ningún motivo para que los hinchas se queden callados y no expresen la grandeza de la institución azucarera a todo pulmón.

Temas

1. Errores y virtudes del Cali el sábado.
2. ¿El Cali es un equipo solidario en la cancha?
3. ¿Hay que pensar en el 2008 desde ya? ¿o este barco se salva?
4. ¿Cómo afecta el rendimiento del equipo profesional la supuesta soberbia y prepotencia del hincha azucarero?

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