Obelisco - Cultura Alternativa del Fútbol - Deportivo Cali

miércoles, junio 13, 2007

Números, estética e identidad (editorial)

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Uno de los más asiduos lectores de este blog, aseguró alguna vez que las matemáticas en el fútbol no mienten. El cuentico aquel de "12 es más que 8" salió a relucir. Sin embargo, y como casi todo en la vida que tiene que ver con el ser humano, es imperfecto y tiene matices. Por eso no podía estar más equivocado.

A los estadounidenses les gustan mucho el asunto de las estadísticas, y para deportes como el béisbol o como el baloncesto, las cifras son todo. En el fútbol los números son importantes, pero no son la panacea. Si se analiza la campaña del Deportivo Cali desde ese punto de vista, no podría bajarse de una calificación excelente. Sólo se perdieron tres partidos, el Pascual nunca vió la derrota este semestre, se recibieron pocos goles y se marcaron una cantidad. Fantástico.

¿Pero que le falta a esto para que sea cierto? La estética. Por ahí no convenció el equipo de Labruna. El plantel del Cali tenía una buena combinación de jugadores. Aunque algunos hinchas descalifiquen a elementos de trayectoria internacional y que han ganado cosas importantes, estos no dejan de ser importantes en el medio nacional. Individualmente y por nombres, el Glorioso tenía el mejor equipo del torneo.

El juego de conjunto era errático. Había individualidades que podían responder en un momento dado, pero la armonía se vió muy poco. Se ganó casi todo, nadie lo discute. ¿Pero se jugó bien? No tanto. Y el Cali no es equipo de suerte (ya repetido mil veces en este espacio), tiene que jugar un fútbol particularmente bueno para ganar. Parecería que al Cali se le exige para cada título el requisito sine qua non de jugar fútbol arte. Cada estrella en el escudo es un honor al buen fútbol. Hasta la de Sarmiento tiene muchos méritos. La vida no deja ganar a esta honorable institución si no despliega un espectáculo digno.

Sí, el Cali del primer semestre tenía cosas interesantes. Era ofensivo, metelón, luchaba hasta el último minuto y no se dejaba vencer con facilidad. Inicialmente las variantes ofensivas funcionaron en la medida del rendimiento individual. Despúes hubo bajones que se alcanzaron a superar, se consiguieron resultados en plazas complicadas y eso es para resaltar.

Hubo mucho que no se le vió al Cali y que definitivamente hace parte de un equipo que esté jugando a algo, es decir, que tenga identidad.

1. No salía con claridad cuando lo presionaban. El mejor ejemplo, Jair Benítez en el Atanasio no hace mucho.
2. Los jugadores no se entendieron a pesar de tener regularidad durante el torneo. En el último partido Frangipane esperaba que Palacio buscara el espacio libre para pasar y ganar la línea, pero el lateral no entendía. El Superdépor no jugó de memoria.
3. Los pases de primera eran imprecisos. Los volantes trasladaban mucho el balón y no pasaban de primera para sobrepasar la defensa contraria. Cuando lo hacían, generalmente fallaban.
4. No había sorpresa. Viveros y Vásquez llegaron en muchísimas oportunidades para anotar de media distancia o cerca al arco, pero carecían de puntería. Los volantes de primera línea no fueron peligrosos.
5. El cambio de frente no fué una de las armas de ataque: Frangipane, Domínguez y a lo último Cardetti, lo intentaron muchas veces con impresiciones, pero no fué una estrategia de ataque constante en el equipo.
6. Los suplentes no dieron la talla. En un equipo con una identidad futbolística, todos los jugadores saben a qué van a la cancha. El mejor ejemplo es el Cali del 98, que casi se gana una Merconorte con Max Torres en la delantera. En el Cali I-2007, toda la línea de suplentes decepcionó. No había reemplazos y con una cantera tan trabajada como la del Cali, eso no tiene presentación.
7. La defensa y el arquero no inspiraban seguridad: Cuando al Cali lo atacaban había la percepción de mucho peligro de gol, sea por los espacios que había, por el arquero o por el bajo nivel de algunos de los integrantes de la zaga. Al final mejoró, pero la inminencia de gol no dejó de sentirse a lo largo del torneo.
8. El Cali no es un equipo paciente: La desesperación fué participe de un gran porcentaje de partidos. Varias veces vimos el cambio de volante de marca por delantero para poder sobreponerse a una derrota. Funcionó en casi todas, pero no es un cambio que un equipo que sea tranquilo y no se desespere deba hacer con tanta frecuencia. Además, ya se los aprendieron, el ejemplo: los cambios en el partido contra Santa Fe; Sarmiento se los olió y nos llevó el que sabemos.
Los equipos pacientes y seguros depositan la confianza en sus jugadores y saben que en cualquier momento van a marcar diferencia.

Es cierto que la mentalidad de todos los jugadores cambió y que el compromiso se vió en la mayoría de partidos (excepto en los dos o trés más importantes hasta la eliminación). La voluntad que había para salir adelante era palpable, pero con sólo este ítem no se puede siempre. Los huevos y la polenta son necesarios en un equipo serio, y son vitales cuando las condiciones son adversas; cuando hay que revertir un marcador o hay que conseguir un resultado difícil. La regularidad dentro del campo, la tranquilidad, el manejo de los tiempos del partido, etc. tienen que dictar más. ¿El Cali en Bogotá estaba en condiciones adversas?

Lo positivo aparte de la mentalidad ganadora y la mejoría del nivel de algunos jugadores fué: el uso de las bandas con Benítez, los tiros libres,
que no fué un equipo picapiedra, la buena dinámica en los primeros 2 tercios del torneo, y el peligro que representaba la delantera verdiblanca. Eso no se puede perder.

Los demás ítems mencionados son casi todos potestad del entrenamiento en semana; potestad del técnico. Harán falta refuerzos en ciertas posiciones pero Labruna seguirá, y por más que gane muchos partidos, exclásicos o lo que sea, lo único que le evitará críticas es si muestra un fútbol coherente, armonioso, estético. Después de un año es hora de que engrane todas las piezas y demuestre lo que sabe. El instinto lo tiene, la mentalidad y el trabajo también, vamos a ver qué tanto le entienden los jugadores este semestre. Si se habla de procesos, se estructuran en la forma de jugar y no tanto en los resultados, aunque el único que le sirva sea el título.

Temas

1. ¿El Cali de Labruna tiene identidad futbolística?
2. ¿Los números lo dicen todo?
3. ¿De acuerdo o en desacuerdo con los ítems enumerados y por qué?

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