Obelisco - Cultura Alternativa del Fútbol - Deportivo Cali

domingo, enero 11, 2009

Hacia el futuro... con grandeza

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Por Leyenda#23

En octubre de 2005 se especulaba y recomendaba un buen manejo de la Institución porque durante esa época se vivían en el Deportivo Cali las elecciones para la nueva junta directiva. Hoy, a mediados de enero de 2009, estamos viviendo una situación similar, pero no hacia la Junta Directiva (en la actualidad no se necesitan hacer especulaciones hacia ésta), sino hacia un nuevo y renovado cuerpo técnico que ha reanudado las ilusiones de muchos hinchas a pesar de la muy regular situación deportiva por la que pasa la Institución.

Leyendo un artículo, de aquella época que describo, del señor Tobías Carvajal en la revista del Deportivo Cali, se nota que bien puede ser adaptado a nuestro presente:

“Cuando se hace un balance general de la historia del Deportivo Cali, no solamente a partir de 1948 cuando se estableció el fútbol como actividad profesional en nuestro medio, sino desde mucho antes, se concluye que el equipo de la capital del Valle ha sido una entidad emblemática de esta región del país. Y valga un simple ejemplo: cuando Millonarios era quizás uno de los mejores equipos del mundo, conformado por famosos futbolistas foráneos, uno de los conjuntos que más dura oposición deportiva le presentó fue Deportivo Cali, al extremo de propiciar la primera gran serie extra por un título, en 1949. Por aquellos días estaban muy lejos las definiciones de fin de temporada con base en “Apertura”, “Finalización” y juegos adicionales al concluir el año.

Por las toldas del Deportivo Cali han pasado, en algo más de medio siglo, consagradas figuras del balompié de varios países sudamericanos, así algunos, como efecto ocurrió, en el ocaso de su carrera. Alternando con ellos, directores técnicos de reconocida capacidad académica, sin dejar de advertir que también se filtraron ineptos, por fortuna la minoría. Y al frente de esa organización deportiva, directivos de solvencia moral y profesional a toda prueba, puestas de presente, por muchos de ellos, en sus actividades particulares.

Pero como obras son amores y no buenas razones como reza el adagio popular, Deportivo Cali materializó todo ese “acerbo probatorio”, por así decirlo, en una sede social, en una sede campestre y en un estadio que son orgullo de la más linajuda entidad profesional, no sólo del continente sino del mundo.

Pero los resultados deportivos deben, necesariamente, estar en concordancia con esas comodidades.

Ese insignificante Deportivo Cali de las últimas temporadas no puede seguir siendo la representación de la capital del Valle y del fútbol de Colombia en general. Por todo cuanto venimos de hilvanar a pinceladas, el otrora poderoso onceno “Azucarero” está casi obligado a ser el mejor equipo de nuestro medio. Cuando se experimentan privaciones de muy diversa índole, podrían esgrimirse más o menos valederos para justificar un bajo rendimiento, pero cuando se tiene todo a manos llenas, no hay derecho a ser mediocre y menos pasivamente.

Un gran reto deberá afrontar el próximo cuerpo técnico del Deportivo Cali. Será preciso dejar de lado las discrepancias internas, las ansias, muy humanas pero particulares, de figurar en perjuicio del rendimiento del equipo. Si se carece de misión, visión, valores, disciplina y demás “virtudes teologales”, inherentes al manejo ecuánime de todo equipo, es casi imposible exigir reciprocidad de los jugadores en el terreno de juego, pues se está fallando por la base: no se predica con el ejemplo.

Es preciso, indispensable, inaplazable y demás términos que quieran endilgarse, que Deportivo Cali consolide un gran equipo, un onceno de alta competencia, no invencible pero sí de respeto. El Cali de las gestas inolvidables en la década del 50, de los títulos casi consecutivos en los años 60, de las tardes y noches de gloria en la Copa Libertadores y demás jornadas de ensueño, no puede ser, o continuar siendo, un equipo desbarajustado, sin aspiraciones, de media tabla de posiciones, mendicante de puntos partido a partido ante rivales mediocres, que ocasionalmente se “crecen” frente a un antagonista que sigue siendo “grande” de nombre, pero ahora minúsculo en resultados y por ende con ubicación secundaria en los diversos torneos.

Deportivo Cali está en la imperiosa necesidad de ser un equipo grande a partir de la ojalá exitosa gestión de su nuevo cuerpo técnico, José Eugenio Hernández y compañía. No se puede seguir jugando con “candela”, pues la paciencia y el respaldo supuestamente “incondicionales” de la afición, tienen un límite. El buen espectáculo, los resultados positivos, en alto porcentaje, llenan los estadios. El fútbol es un producto de consumo masivo que se populariza y consolida en proporción a las satisfacciones que depara.

A trabajar por un Deportivo Cali de jerarquía, para poder admirar bien pobladas las tribunas del “Coloso de Palmaseca”, escenario que, entre otras cosas, debe inagurarse con todos los honores, como corresponde a una de las obras arquitectónicas más representativas del Valle.

Señores José Eugenio Hernández y Jorge Amado Nunes: sírvanse obrar de nuevo a la altura del prestigio de la institución. Si ello es así, que la ciudad de Cali y los aficionados los premien y en el eventual caso de ocurrir lo contrario, que dejen todo lo de ustedes en el equipo para el bien de este y de todos.”

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Como el equipo también depende de nosotros, y más que todo en situaciones como las que vivimos hoy en día económicas y en una pobre administración de la actual Junta Directiva, apoyemos y pongamos cada uno nuestro granito de arena a ver si el equipo puede volver a la grandeza que le pertenece, para intentar que si por medio de otras vías podemos sacar adelante la institución que tanto queremos. Porque como amantes de un equipo grande, somos hinchas de respeto y honor, y debemos actuar como tales.

Hacia el futuro… con grandeza.

Temas propuestos

1. Comentarios generales de la entrada.

Leyenda#23

Texto en comillas adaptado de Tobías Carvajal, Revista Deportivo Cali, octubre 2005.

PS: El más sentido pésame para el presidente Rodrigo Otoya y el arquero Juan Pablo Ramírez, y sus familias, quienes perdieron recientemente a seres queridos. Desde la Cultura Alternativa, los acompañamos en estos momentos tan dolorosos.

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