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martes, marzo 06, 2007

LA CHECHEMANíA

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Por la Punta Izquierda.
Por Tigrebenitez.

Hace poco haciendo “barrida” en el closet, me encontré enrrolladito el banderín del verdiblanco que tiene el título de la CHECHEMANíA. Llegaron de inmediato a mi memoria un cúmulo de gloriosos recuerdos, que me llenaron de nostalgía que hasta "encharcar" los ojos.

Recordarán esa magnífica campaña de solo tres (3) meses en la que el Cheché Hernandez nos llevó a LA 7ª estrella, jugando un fútbol comparable con las épocas del "Kunta-Kinte" Redín y el "Caliche" Valderrama, apodo con el que nos referiamos en un principio en Cali al mono.

La forma como conseguimos LA 7ª es increíble. Increíble por varios motivos, porque las contrataciones de ese año no funcionaron, porque el técnico de pergaminos que teniamos tampoco sirvió, porque su reemplazo, el "Cheché", no tenía ni trayectoria como técnico ni antecedentes como jugador. Recordemos que era un jugador de marca, al estilo Sarmiento, Germán Morales, etc.

Las contrataciones: no funcionaron y con razón por malos. Fueron: el arquero “yorugua” Fabián Domínguez que había tapado en el Unión. Este puede haber sido junto con el "Batman" Leo Díaz y con el boliviano Fernández, los peores arqueros que he visto en el Cali. Con razón el Bestiario del Balón los tiene en sitial de honor. Un supuesto armador, medio elegante, más bien “farolón” pero improductivo, al que el Chango Cárdenas osaba llamar “Toto” Ojeda: Lorenzo Carlos Ojeda, quien posteriormente no pudo ni en el Huila. La Vieja Gerardo Reynoso, con pasado brillante en México y sobre todo en Independiente, pero en el ocaso de su carrera. Ronal Baroni, un ineficaz centro delantero peruano, con la misma estampa de peluquero del flojo Rubén Dario Insúa e igual de fracasado en el Cali. Increible, pero lució la 10. ¡Qué pena con Umaña, Caliche, Arboleda….! Entre los colombianos, del Tuluá se trajo Reynaldo Rueda al que sale en la foto con el ídolo Aguirre, lamentandose por ese glorioso gol: Jairo Ampudia.¿Rey, cómo pudiste llevarlo al Cali?

El técnico: tras una gran campaña con el modesto Tuluá, y con los pergaminos de haber estudiado en Alemanía, el Canciller llevó a Reynaldo Rueda, quien no solo aprobó las anteriores contrataciones, sino que además, armaba la nómina más o menos así: La defensa con Martín Zapata como libre y delante de él "Manolo" Valencia y Mabeto. Abiertos Marrero y Ampudia. En el medio como 5 estaba Carepa y Ojeda y la Vieja en el armado. Adelante su único acierto, ubicar a Don Vendido de centrodelantero como 9, acompañado de Max Torres. Con Fabían en el arco, el Negro Martín de libre, con Ampudia en la izquierda y los paquetes en el armado, el pobre Reynaldo no tenía otra que fracasar.

En el primer torneo, no hicimos mayor cosa, pero a mitad de año, se contrató a Rafael Dudamel como portero. Gran recambio y acierto, porque los que saben dicen que los grandes equipos se arman de atrás hacia adelante. La irregular campaña continuó y tras una espectacular goleada al Quindio por 5-0, la nube negra se posó sobre Rey y de 12 partidos solo se le ganó al Tuluá en el corazón del Valle del Cauca.

El reemplazo en el banquillo: La cuerda se rompió por el lado más delgado y el Canciller después de la salida de Rey, se la jugó, como lo hizo años más tarde, sorpresivamente con Sarmiento, por José Eugenio “Cheché” Hernandez. Un ex volante de marca, que jugó en el Cali gracias al canje que se hizo por la "Gambeta Estrada", enviado a las gallinas como castigo por su regular comportamiento y lo que hizo fue sacarlos campeones, pero bueno, volvamos al "Cheché". Como jugador no se destacó, y en su corta historia como jugador del Cali menos. Eso si, posteriormente, tras su retiro, hizo parte del cuerpo técnico del "Pecoso" Castro en el '96.

Su nombramiento causó revuelo y sorpresa, pero la insatisfacción con Rey era tal, que con pocos días y una contundente reforma a la nómina se echó la hinchada al bolsillo. Hizo la fácil, llamó a los pelaos que Rey no tuvo en cuenta y que él conocío y formó en divisiones menores en el '96 cuando fue asistente técnico, tales como Arley Betancourt, Mayer Candelo, Giovanni Córdoba (q.e.p.d.), hizo debutar al idolo del 2007, Alex Viveros; sentó a la Vieja Reinoso, a Ojeda y Baroni que despúes renunciaron y sacó a Ampudia. Eso si, puso al negro Martín Zapata en el medio campo y continuó con el legado de Rey de dejar a Don Vendido como 9 neto.

Los resultados no se hicieron esperar, la gente de una vez se “cuadró” con el equipo, respaldó a los pelaos que eran una gran generación de jugadores y se encaminó el equipo hacia LA 7ª. El equipo del “Cheché” arrancó su maratón con un empate el 23 de septiembre del 98 y nunca más paró, hasta dar la vuelta Olimpica en Palogande 3 meses más tarde. En el Finalización el equipo de la CHECHEMANÍA fue 3º de su respectivo octogonal y 1º en la semifinal, lo que le permitió jugar la final con el Once Caldas.

La nómina básica era con Dudamel, Marrero, "Manolo" Valencia, Yepes, Bedoya. En el medio "Pelusa", Zapata y "Carepa" o Viveros y en creación Mayer con Arley, y arriba "Don Vendido". A veces bajaba a marcar punta por derecha la "Pelusa" y en el medio jugaban "Carepa", Martín y Viveros. Por "Manolo" entraba "Mr. Spock" Mosquera.

En pleno goce de la prima navideña, aquella noche decembrina en la Sultana, se empezaba a tejer en el firmamento una nueva constelación denominada por siempre como LA 7ª. De lo ocurrido esa noche en el Pascual, el Once Caldas sólo logró recuperarse hasta la Copa de 2004. En efecto, el Deportivo Cali fue aplastante, y con una espléndida noche de Don Vendido, con hattrick incluido, el verde humilló al Albo por 0 a 4. Ahí se prendió la Feria de Cali. Esa noche, de danza, el Once Caldas bailó al son que marcó "Don Vendido", él era el que llevaba e imponía el ritmo salsero y el Once imitaba a la legendaria "Amparo Arrebato": No le quedaba de otra que seguirle el paso al tumaqueño.

El domingo siguiente, tarde gris como es costumbre en Manizales. Algo inesperado ocurrió cuando se abrió el cielo para que a plena luz del día LA 7ª encegueciera a todos con su resplandor. El Once Caldas apenas logró empatarle al Campeón y LA CHECHEMANÍA cerró con broche de oro una maratón de poco menos de tres (3) meses en la que se logró un título trabajado con el mejor fútbol desde las épocas de Caliche y Kunta-Kinte.

Ese torneo llegamos a la final de la MERCOPOBRE. Quedamos sub-campeones, pero eso no importó, porque la meta, lo verdaderamente importante era LA 7ª y se logró. Lo que siguió para la CHECHEMANIA fue el subtítulo de Copa, que merecerá otra entrada.

Un agradecimiento especial para José Eugenio “Cheché” Hernandez, socio y técnico Campeón del Verde por tantas alegrías, por esa inolvidable CHECHEMANÍA. Mención de Honor para Hermann Gaviria (q.e.p.d.), Giovanni Córdoba (q.e.p.d.) y Martín Zapata (q.e.p.d.) quienes desde el cielo, ya están colaborando en el bordado de la 9ª.

Tigrebenitez.

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