Obelisco - Cultura Alternativa del Fútbol - Deportivo Cali

domingo, diciembre 03, 2006

Psicosis (editorial)

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Fueron 22 años de aguante en silencio de la fanaticada verdiblanca. Pasó el tiempo hasta que por fin se lograron nuevos títulos y alegrías. El turno ahora es para la Junta Directiva. Lamentablemente, un gran porcentaje de la hinchada azucarera no deja atrás el 2006. ¿Qué tanto aguantará esta Junta?

No lo sé, pero advierto casi dos meses antes de que empiece el campeonato, que la alta dirigencia del Cali tiene que empezar a pensar en un "Plan B". La situación es patológica y no tiene cura conocida; o por lo menos yo no la conozco.

Considero que, después de su gran fracaso, esta Junta está mejorando muchísimo y está pensando en el Deportivo Cali como una institución deportiva con socios e hinchas que la siguen apasionadamente. Para su infortunio, el daño ya está hecho. Las malas administraciones y los imaginarios creados por los medios han estado presentes por tanto tiempo en la mente de los hinchas, que parece que no hay cómo regresarles la cordura.

La contratación de Cardetti para el medio local, es posiblemente la mejor en muchísimo tiempo. Hinchas de otros equipos lo reconocen. Sin embargo, el argentino, casi un mes antes de llegar a la ciudad es un vejestorio, tiene las rodillas dañadas, viene a robar, no vale la pena porque es mejor Yanes, no puede venir porque es argentino, es cometa de Labruna, etc. Y esos son los que lo consideran un mal refuerzo. Porque los que lo consideran bueno, piensan que con Labruna no llegamos a ninguna parte, Blas Pérez tendría que acompañarlo en la delantera, Fernández es el refuerzo preciso, Otoya se tiene que ir, Sarmiento se tuvo que quedar en el banco técnico, etc.

Esto es un completo manicomio; ninguno de esos argumentos tiene sentido. Sabemos que Blas Pérez no viene porque tiene contrato con el Cúcuta hasta junio, Sarmiento no era el técnico para el Cali, Yanes y Fernández vendrían a rumbear a Juanchito, Labruna no se va, Otoya no va a renunciar y que Cardetti realmente es un argentino goleador que ha jugado en equipos grandes, que tiene experiencia en Europa y que es un buen profesional, que el Cali tiene una amplia historia de técnicos y jugadores argentinos (¿de dónde la argentinofobia?). Pero los hinchas siguen y siguen y siguen y siguen con lo mismo. Lloran y lloran y lloran por los errores de hace 5, 10, 15 ó 20 años, que de nada tienen culpa los actuales directivos.

Todos estos comentarios vienen de hinchas mal informados o que no han tenido un faro o un guía que los libere de ese delirio crónico en el que viven. Blogs como el de El Tiempo, escrito por Fernando Millán (reconocido hincha corporativo), o los foros de el periódico El País de Cali, son una rueda suelta. Allá todo el mundo puede ir a "desahogarse" y decir cuanta cosa se les ocurra sin detenerse a pensar un sólo minuto si lo que dicen tiene algún sentido. Son pocos los bloguistas/foristas que escriben con sentido común o que ponen orden a sus ideas. ¿Por qué? Nadie los invita a pensar.

El bulto de la hinchada piensa como estos personajes. Por eso el Presidente Otoya, y de ahí para abajo, todo trabajador del Cali tiene que rezarle todas las noches al Señor de Los Milagros, porque lo que se viene no es fácil. Siempre habrá una excusa: si no les gustan los refuerzos, la Junta no tiene ni idea de fútbol; si los refuerzos son buenos, entonces no les gusta Labruna y no sirve.

Imagínense esto: la primera fecha, por esas cosas de la vida, es contra un llamado equipo chico, digamos La Equidad. Supongan que el Cali pierda o empate. Crisis. Supongan que gane. ¿Ganó por goleada? No. Crisis. ¿Cardetti metió gol? No. Crisis; vino a robar, dónde está Blas, vuelve y juega... La única salida es que el Cali gane, guste y goleé en las primeras fechas para que medio haya una taquilla decente el resto del torneo. La hinchada no va a ir al estadio señores de la Junta Directiva. No hagan cuentas con taquillas porque no van a existir. Ganar, gustar y golear hoy en día es una vaina bien complicada, y aún más empezando un proceso.

La afición no tiene ni idea qué es lo que quiere del equipo.
Todo el mundo tiene una idea loca en la cabeza. Ahora, no es que todo el mundo sea un autómata y piense lo que dice la Junta (aunque todos piensan lo que dice Rentería). El problema es que no se identifican con él equipo porque no tiene ni idea qué es el Deportivo Cali. El engrama que les metió Rentería no se quita de la noche a la mañana. Hay que hacer una terapia de choque para tratar la psicosis de la hinchada. Hay que meter al verdadero Cali por los ojos. El programa de radio es una idea magnífica y urgente. El museo del Cali también. Si la hinchada azucarera no entiende la filosofía del equipo nunca va a volver a asistir al estadio porque nunca se va a poner de acuerdo con lo que se hace al interior del mismo.

La situación de la identidad no pasa por los refuerzos (equipo poderoso), ni pasa por las victorias (títulos). Sobre los refuerzos nunca nos ponemos de acuerdo, y aún ganando estrellas tampoco se ve un optimismo claro o una asistencia masiva al Pascual Guerrero. Olvídense de esos dos argumentos porque no aplican.

Karim Gorayeb lo dice claramente en la entrevista que le dió a El País, en Argentina tienen una mejor idea del Cali de la que tienen acá. La imagen del Cali en el exterior no ha sido corrompida por los medios. Allá la filosofía y la grandeza del Cali sigue intacta.

Ojalá todo lo que se ha escrito aquí sobre estrategias de mercadeo las haya leído algún miembro de la Junta, porque esa puede ser la salvación económica del Cali en el 2007.

1. ¿Qué hacemos para CENTRAR al hincha azucarero?

2. En sus propias palabras, ¿cúal es la filosofía que identifica al Cali como equipo de fútbol? (Social y deportivamente.)


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