Obelisco - Cultura Alternativa del Fútbol - Deportivo Cali

martes, julio 25, 2006

Nunca se sabe donde brinca la liebre


Se implementa un nuevo formato del blog, con más participación de los miembros. Hoy la entrada la publica el tigrebenitez. Los dejo con él...
Obelisco.
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A partir de hoy, todos los miércoles, traeré historias, cuentos y opiniones del fútbol, en una columna a la que llamaré
POR LA PUNTA IZQUIERDA,
continuando el homenaje al 11 de larga cabellera
que dió lugar al seudónimo bajo el cual escribo.
Espero sea de su agrado.
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POR LA PUNTA IZQUIERDA

"Nunca se sabe donde brinca la liebre"

Si bien es cierto que el trabajo en las canteras es básico, los equipos de fútbol deben rodear a los llamados “pelaos” de jugadores de jerarquía y peso, que sean guías, ejemplos; un faro a seguir.

Recuerdo verdaderos líderes de las últimas épocas como Pareja y "Carepa" Gaviria (Q.E.P.D.) por citar sólo 2. A los cuales debemos reconocer que por ser paisas tienen gran manejo del dinero, mucha ambición y orden para invertir. Por algo son negociantes destacados en Colombia, casi turcos.

En las épocas del 96, a Arley Betancourt le pusieron de compañero a Pareja para que viera como vivía, en que invertía su platica y como ahorraba. (Ustedes dirán que no sirvió de nada, pero al menos se intentó educarlo.) Carepa igual sirvió de ejemplo en el "Kinder del Cheché" de 1998 y 1999, en el que la mezcla de juventud con experiencia fue fundamental.

Hoy, si bien comparto la idea de la Junta de tener 60 % de jugadores canteranos, creo que el 40% restante debe ser conformado por jugadores maduros, con peso, con títulos, que hayan soportado “putiadas” en la Bombonera, que hayan jugado en infiernos como "La Olla" en Paraguay y que no se arruguen cuando al enfrentar al Tolima les salga un indio Pijao con rezos en la mitad de la cancha; o al enfrentar al Júnior se encuentre un Tiburón lobo, viejo y mueco o que de pronto cuando juguemos con el Nacional se enternezca con el osito de peluche símbolo de los verdolagas. (Hablando de "La Olla" recuerdo en la copa del 99, jugando allá, la piolita de Mayer al borde del área, remate al arco, y posterior gol del 9 al que ya nunca más nombraré. El 9 hizo el gol, pero lo lindo de la noche fue la jugada previa, la piolita de Mayer y el remte de zurda cruzado al arco.)

Un jugador canterano aprende viviendo y jugando, y jugando y jugando. Por ejemplo, a Roland de la Cruz no lo vuelven a expulsar de un partido como el semestre pasado en el que todo el mundo culpó a Sarmiento por no sacarlo antes de que viera la roja. Ojo que no comparto casi nada con dicho D.T., pero si creo que un jugador debe ser responsable de sus actos y debe saber atemperarse en la cancha cuando está a punto de ser expulsado o como en este caso, cuando lo expulsan, verá donde estuvo su error para no volver a cometerlo.

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El Cali siempre ha sido un permanente exportador, un productor de jugadores de primera línea forjados en sus divisiones inferiores, y aun así el proyecto de la Junta quiere fortalecer la salida de canteranos, así que el futuro en ese sentido es promisorio. Varios jugadores canteranos salieron del Cali al exterior, con o sin éxito, pero ese no es el punto: Ricard, Bonilla, Arley, Mayer, Mafla y Calero (al Nacional de Medellín por U$1’000.000) por solo hablar de los últimos 10 años. De igual forma, están los juveniles Abelito Aguilar y Zapata, que no alcanzaron el anillo de ídolos, porque se fueron jóvenes, pero de una calidad y futuro inmensos. Estos pocos y recientes ejemplos salieron de las canteras del Deportivo Cali.

Pero así como salen buenos jugadores, habrá algunos que pasan sin pena ni gloria o que simplemente no son observados y encuentran espacio en otro Club. De hecho, Willington Ortiz no fue visto por los equipos de Cali, y el loco Arroyave lo llevó a Millonarios. Como éste, hay mil ejemplos y por eso hay que tener buen sistema de veedores, porque nunca se sabe donde brinca la liebre.

Sobre este último punto, permítanme contarles la historia que conocí de Carlitos Tévez por intermedio de un amigo mío que jugó con él.

Algún día de septiembre de 2004, estuve unos días de trabajo en Pereira, allí me hospedé en un céntrico Hotel en el que vivían jugadores extranjeros del Deportivo Pereira. Estaba el peruano Muchotrigo con quien entablé conversación, motivado por el hecho de ser hincha del equipo donde jugaba su compatriota "Chorrillano" Palacios. Ese fue el gancho para acercarme a él. En esa época gozamos por poco tiempo, con las gambetas y goles del "Chorri" en el Deportivo Cali.

Otro jugador fue Diego Martínez, un argentino, volante zurdo que estaba arreglando sus papeles para salir del hotel y volver a Argentina porque los directivos no le habían cumplido con nada. Estaba esperando un giro de su familia para pagar el hotel y regresar cuanto antes a su país. ¡Qué vergüenza ajena sentí! Martínez logró en el par de días que coincidimos en el hotel arreglar su situación y cuando yo regresaba a Bogotá nos encontramos con aeropuerto cerrado en Pereira por 5 horas en las que hablamos de fútbol acompañados de un muy buen café colombiano. Lo invité como una forma de desagravio por el mal trato al que había sido sometido por la directiva matecaña. (¡Estuvo 1 mes botado en el hotel, sin recibir plata!) Su idea era venir a hacer gran temporada con el Pereira y buscar el pase a un equipo de primera en Argentina. Cabe anotar, que el All Boys juega en la B. Para su fortuna, los directivos del Boys o como lo llaman allá, el albo, lo recibieron nuevamente con los brazos abiertos.

Pues bien, Diego Martínez, de la entraña del albo argentino, me habló de un tema apasionante: Carlitos Tévez. Tévez, proveniente de un barrio muy humilde llamado Fuerte Apache (por eso le dicen a Carlitos "El Apache”) llegó al All Boys de Buenos Aires a formarse desde las inferiores. Allí lo conoció Martínez y para fortuna de "El Apache", también lo conoció un veedor de Boca quien lo llevó al Xeneixe. Este paso del Boys a Boca Juniors, es lo que me motivó a escribirles esto y compartir lo que llamo “nunca se sabe donde brinca la liebre”:

El All Boys recibió de Boca Juniors, por la compra del pase de Carlitos Tévez, 3.000 dólares y 80 balones de fútbol. Ese irrisorio precio pagó Boca Juniors por ese gran fenómeno que Bianchi, al llegar a su segunda etapa en Boca, no sabia si jugaba de 10, de enganche, de delantero: "¡¿De qué juega este pibe?!" Exclamaba. Tal era su calidad y aun lo es, que Boca lo vendió en US$ 18’000.000 al "Timao" Brasilero.

Boca Juniors tuvo un veedor de divisiones inferiores con una visión impresionante, que supo desde que lo vió lo que podía llegar a ser "El Apache”. Jugadores así como la plata, los hay, sólo debemos saber buscarlos.

La suerte no existe. La suerte es la combinación de la preparación con la oportunidad. Cuando la oportunidad se presenta, si estamos preparados, la tomamos, si no toca resignarse con esa frase tan colombiana y conformista que dice: "bueno, eso no era para mi", "otra vez será". El Cali debe estar preparado para ver los “Apaches” que la rompen en cada cancha de barrio de la sultana, de cada pueblo del Valle, del Pacífico y del país.

Creo que la Junta va por buen camino en ese sentido, saben que deben estar preparados para el momento en que se presente la oportunidad.

Mil gracias y hasta el próximo miércoles.

Tigrebenitez.

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